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domingo, 15 de marzo de 2015

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Para iniciar...


El desarrollo de los medios de comunicación se ha producido en paralelo al
de las sociedades democráticas.
La existencia del hombre en sociedad implica la necesidad de unos canales de transmisión de información en dos direcciones: horizontal, entre los distintos componentes de la sociedad, y vertical, entre los mismos individuos y las instancias de toma de decisiones político-administrativas.

A medida que el desarrollo de la Humanidad crea estructuras cada vez más complejas, la propia sociedad crea medios también más complejos para satisfacer las necesidades de comunicación.

A lo largo de este proceso se han dado numerosos casos de un uso desviado de estos canales de transmisión por parte de individuos o colectivos. En la sociedad actual, la más compleja y avanzada que ha desarrollado el hombre, estos "usos perversos" siguen produciéndose, quizá en mayor medida que nunca, y, sobre todo, de una manera más sutil. Pero los medios de comunicación no son, por naturaleza, ni buenos ni malos; depende quién y cómo se utilicen.

Por eso se hace necesaria una buena formación de valores, actitudes y hábitos de convivencia en los alumnos desde la infancia, para que aprendan a acercarse a los medios de comunicación de un modo crítico, aprovechando de ellos lo mucho que tienen de positivo.

El tiempo que un niño pasa frente al televisor es tiempo que le resta a otras actividades importantes como  la  lectura , el  trabajo   escolar ,  el  juego , la  interacción  con  los integrantes   de  la   familia y el  desarrollo  social

Los niños también pueden aprender cosas en la televisión: unas pueden ser de  carácter educativo y otras inapropiadas o incorrectas. En la mayoría de las ocasiones, los niños no saben diferenciar entre los contenidos que les vienen bien y los que no, del mismo modo que su ingenuidad hace tengan dificultades para distinguir entre la  ficción  que  es presentada en la televisión y la realidad.

Cuando los niños están viendo un programa de televisión, están también bajo la influencia de numerosos anuncios comerciales, algunos de los cuales son las  bebidas  alcohólicas, la comida  rápida, los  dulces  y  los  juguetes

 

Debemos tener  en claro las siguientes definiciones:

Televisión cultural:

Es la más genérica y se marca como objetivos prioritarios de comunicación y entretenimiento, encontrándose el planteamiento educativo inmerso dentro del propio programa no requiriendo por tanto de materiales complementarios. Este tipo de programas transfiere las formas de diseño de la televisión comercial, siendo una de sus representaciones clásicas el reportaje.

 

Desde sus inicios, la Televisión Cultural en México ha tenido frente a sí, un panorama desolador. El simple hecho de pensar en ella como opción televisiva generaba o ¿genera? antipatía. ¿Quién no recuerda a Octavio Paz en los ochentas reseñando libros o discurriendo sobre autores hasta altas horas de la noche? Formatos densos, conductores acartonados, horarios nocturnos, producciones sobrias que no despertaban el mínimo morbo; eran las características centrales de la Televisión Cultural.

Hoy en día, con canales culturales como el del CONCACULTA (Canal 22) y el del Politécnico (Canal 11), los intentos por hacer una Televisión Cultural entretenida, ágil y con formatos menos pesados; están surtiendo sus primeros efectos: la integración de ciertos públicos.

Televisión educativa:

Contempla contenidos que tienen algún tipo de interés formativo o educativo, pero que por algún motivo no forman parte de sistema escolar formal. Los programas pueden agruparse en torno a series con una programación continua, didáctica y teorías del aprendizaje.

Un criterio primero para clasificar el conjunto de los videos, es plantear el modo en que presentan la realidad o, dicho con otras palabras, la posibilidad de que el receptor los entienda según la intención comunicativa: como posibles, realistas o sucedidos (fácticos), en primer lugar, o como una creación de la imaginación o la fantasía o, finalmente, como resultado de una intención de influir en él. Así, esta primera división se da entre formatos ficcionales, informativos y publicitarios.

 

Televisión escolar:

 Persigue la función básica de suplantar el sistema escolar formal, marcándose como objetivos los mismos que el sistema educativo general, desde niveles de primaria hasta cursos de actualización universitarios. Como es lógico imaginarse los principios de diseño son adquiridos desde la didáctica y las teorías de aprendizaje.

La técnica de la televisión escolar y, en general, de la televisión educativa implica diversas técnicas:

1.    Técnicas de contenido: Selección de materias susceptibles de un tratamiento audiovisual. Metodología y didáctica de cada materia. Exigencias de la didáctica de los medios audiovisuales al servicio de la enseñanza.

2.    Técnicas de presentación: Espectacularidad. Conocimiento de la naturaleza expresiva del medio-televisión.

Conocimiento de los medios de producción y explotación de las emisiones de televisión. Conocimiento de la aportación de los restantes medios audiovisuales al quehacer de la televisión.

De ahí que el guion de la televisión escolar pasa siempre por una doble fase:

·         Guión didáctico: elaborado siempre por personas especializada en la didáctica de cada materia.




Los niños que ven demasiada televisión están expuestos a un mayor número de riesgos de  su  desarrollo  intelectual  y   emocional. Algunos de ellos son los siguientes:


·         Sacar malas notas en la escuela. Sucede al dedicar más tiempo a la televisión que a los  deberes y al estudio.


·         Leer menos libros. Demasiada televisión resta tiempo a la lectura.


·         Hacer menos ejercicio físico. La televisión supone un grave peligro de  sedentarismo para los niños.


·         Tener problemas de sobrepeso. El sedentarismo unido a un mayor consumo de snaks y productos calóricos durante el tiempo que pasan sentados delante de la televisión puede aumentar su riesgo  de  obesidad. 


·          Convertirse en niños pasivos. La celeridad con la que pasan las secuencias de las imágenes en televisión puede hacer perder a los niños por otros juegos tradicionales, que para ellos, se convierten en lentos, aburridos y sin interés.

 Entender parcialmente lo visto. La violencia, la sexualidad, los estereotipos de raza y de género, y el abuso de drogas y alcohol son temas comunes en los programas de televisión. Los niños son impresionables y pueden asumir que lo que ellos ven en televisión es lo normal, seguro y aceptable. Por consecuencia, la televisión también expone a los niños a tipos de comportamiento y actitudes que pueden ser abrumadores y difíciles de comprender




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